Sentada junto a ti, debajo de una palmera. Mirando el vaivén de las olas serenas y escuchando su final cuando acarician la arena.
Buscando la simetrías de tus manos con las mías.
Sonriente, feliz de estar junto a ti, en la bahía con tu mirada aguamarina.
Escondidos entre las salinas, solo las gaviotas serán de este amor, testigos.
Y como luz de faro surgió el relámpago de mi tristeza y mi agonía.
En el horizonte te me perdías y no te pude encontrar.
Eres como estrella y yo mar que jamás se pueden palpar.
Ambos en el
acantilado buscando padecer en un imposible amanecer.
Me dices que quieres partir. Sentirte exiliado de mí. Navegar nuevos rumbo.
A otras aguas verter tu sueño
viril, tu impetuoso suspiro moribundo.
¿Porque navegar en otro mar si ya encallaste en mi mundo?
Te regalo todo mi puerto, la playa de mis besos, el coral de mis labios, las algas traviesas de mis cabellos. La danza ola de mi vientre y el nácar sumergido de mis dientes.
No extrañaras las gaviotas tiernas; escondidas en mis pechos.
Piérdete, se forajido eterno en mis continentes.
Navegante, sin mí estarás a la deriva.
Toma mi timón y llévame en tus velas,
Calma mi pasión y dentro de mí, navega.
17/04/2009


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