junio 09, 2022

Bajo las sábanas



Bajo las sábanas.

Sabía que algo te pasaba. 
Mi intuición no me fallaba.

Me pensabas. Sonreías y disimulabas.
Al yo voltear, tú me esquivabas.

Tu risa satisfecha me entusiasmaba.
Era que por siempre me recordabas.

Sentado afuera en la catedral, me esperabas. Bien vestido, perfumado,
 y con la chaqueta que me gustaba.

Yo muy joven mis pasos apresuraba.

Pasos que hasta hoy me revelan,
 que no los di equivocada.

Muy puntual a la cita yo te llegaba.

Tú por la calle orgulloso de tu mano
 me llevabas.

Yo inocente mi juventud, fidelidad
 y mis años te brindaba.

¡Como nos llegaron los días!
¡Como nos tocaron los años!
¡Como nos pasaron juntos, 
las primaveras, otoños y veranos!

Sabía que me recordabas.

Me mirabas con esa mirada traviesa, picarona e insinuada,
 la misma bajo las sábanas.

Sabía por tus ojos lo que el deseo
me gritaba, sin tus labios 
mencionar una palabra.

Jóvenes por las calles de Barquisimeto.
Ni lluvia ni sol, ni “nadie” nos separaba.

Nuestro destino, en el reloj del Obelisco, ya se marcaba. Y bajo este mismo techo, de nuevo y obsceno, me mirabas. 
Con esa morbosidad. De nuevo te insinuabas.

Veintidós años han pasado 
 y aun sigues de mí, como ayer, enamorado.

Me sonríes muy confiado.
Me metes jugando imperecederamente bajo las sábanas.

Siempre a tu lado. No te has equivocado, de elegirme por siempre, lo has mencionado.
De preferir mis besos y mis cuidados.

Jamás te has quejado. De esta vida que aun juntos con nuestras hijas hemos formado.

Sin palabras tomas de nuevo
 mis manos y me guías desde siempre muy enamorado, bajo las sabanas aun revueltas de la anterior noche. 
Y aún estamos aquí, perpetuamente,

 bajo las sabanas.




17/04/2009











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