
Presuroso hasta mí, llego un colibrí.
Altivo, perturbado, me contó, muy enojado.
De lo que tú le habías robado.
Confundido…ya cansado.
Detuvo por fin el vuelo alterado.
Que el néctar de sus flores le has robado.
Que de todas sus flores , te has saciado.
Que nada le has dejado.
¡Pobre colibrí...como lo has traicionado!
Todo, Todo los has arrasado.
Me consta que esto haya pasado.
Porque tu eres de esos duendes
que con miel, te has bañado.
Y con el néctar de las rosas, más de uno
se ha perfumado y por eso eres
mi dulce duende, el que mas me ha gustado.
17/04/2009
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