
En un paraje bello de Venezuela
se haya un rinconcito maravilloso
donde el verde resplandece,
donde el frío, se cuela y todo florece.
Es Mérida de incomparable belleza.
Frailejones, lagunas y páramos de
exuberante naturaleza.
Vale la pena contarles que
es el mejor estado donde
la nieve se viste de
seda y cubre el Pico Bolívar,
seda y cubre el Pico Bolívar,
que majestuoso al cielo; gobierna.
Todo allí es como cuando
todo comienza.
Como cuando todo se olvida.
Y se empieza a creer en la promesa
de un nuevo día.
Mérida, no podría pasarte por alto
en mis versos, mis poemas.
Tierra fértil, la fuente hermosa
donde nacen los ríos
y a sus orillas fecundan
las miles de rosas.
Donde me encontré sin respiro,
sin aliento, sin creerlo, quedando
sin sentido.
Creyendo que era un sueño
jamás vivido.
Corriendo entre huerto
La nota quedó celosa, el acorde
se quedó silente, mudo, sombrío;
al oír por el muro de la torre,
el eco maravilloso de su sonido.
Santo Domingo, Mucubají, Tabay,
Mérida, Tovar, Bailadores y pueblo
Todo allí es como cuando
todo comienza.
Como cuando todo se olvida.
Y se empieza a creer en la promesa
de un nuevo día.
Mérida, no podría pasarte por alto
en mis versos, mis poemas.
Tierra fértil, la fuente hermosa
donde nacen los ríos
y a sus orillas fecundan
las miles de rosas.
Donde me encontré sin respiro,
sin aliento, sin creerlo, quedando
sin sentido.
Creyendo que era un sueño
jamás vivido.
Corriendo entre huerto
de imaginables rosas.
Sintiéndome ser dueña
de todas ellas.
Sin evitar detenerte y quedar perpleja
del trinar de pájaros que cantan
por doquier, que no hay acordes,
ni simetría.
Canturrean y revolotea y se adueñan
del día.
Engalanan con trajes
Sin evitar detenerte y quedar perpleja
del trinar de pájaros que cantan
por doquier, que no hay acordes,
ni simetría.
Canturrean y revolotea y se adueñan
del día.
Engalanan con trajes
de mezclados matices,
representando el carnaval
y su algarabía.
Aves libres, como cual envidiable
amante que ya no se esconde,
que salió triunfante.
Recuerdan que tiene sentido la vida,
que existe Dios, que no hay temor.
Que aunque siendo débiles, la batalla
no esta perdida.
En cada mañana a mis pies
y su algarabía.
Aves libres, como cual envidiable
amante que ya no se esconde,
que salió triunfante.
Recuerdan que tiene sentido la vida,
que existe Dios, que no hay temor.
Que aunque siendo débiles, la batalla
no esta perdida.
En cada mañana a mis pies
la verde pradera, resaltante
alfombra
húmeda de rocio,
húmeda de rocio,
de eterna primavera.
Estremecida quedé
Estremecida quedé
con un réquiem
de campanas que alborota
de campanas que alborota
mi musa.
Estruendosa melodía,
a cada hora y cada mediodía.
La nota quedó celosa, el acorde
se quedó silente, mudo, sombrío;
al oír por el muro de la torre,
el eco maravilloso de su sonido.
Santo Domingo, Mucubají, Tabay,
Mérida, Tovar, Bailadores y pueblo
de Zea.
...Gracias por sus maravillas.
04/03/09
...Gracias por sus maravillas.
04/03/09
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